sábado, 9 de diciembre de 2017

Trump y su última estupidez

 


Con Donald Trump, el sistema capitalista, muy bien representado en el imperio norteamericano, se ha despojado de la careta y ahora aparece ante el mundo tal cual es, sin la hipocresía y las apariencias de cordero y benefactor que hasta ahora han pretendido mostrar, aunque a decir verdad, ni el más ingenuo de los mortales se lo creía a estas alturas. La depredadora y despiadada conducta del capitalismo, que incita a enriquecerse a costa de lo que sea y de quien sea, siguiendo la máxima de que el fin justifica los medios, tiene en Trump un  buen abanderado que ha venido poniendo y ratificado ahora que el poder y la barbarie siempre desprecian, oprimen y exterminan. Con la reciente decisión del magnate-presidente de Estados Unidos de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel parece no darse cuenta que ha encendido la mecha de una bomba, cuya detonación tendrá efectos difíciles de imaginar siquiera. Jerusalén, ciudad santa, y más palestina que de nadie más, donde perviven  varias religiones como la musulmana, cristiana y hebrea, por siglos ha sido tenida por capital de Palestina y siempre codiciada por Israel, que alega derechos que no tiene, porque han partido de disposiciones adoptadas desde fuera. Un espaldarazo ha dado Trump a Isdrael. Y con esta acción probablemente esté provocando un alud que, cual bola de nieve, le venga encima. No es más que otra de sus muchas idioteces.

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jueves, 7 de diciembre de 2017

En el altar de la Patria



  El lugarteniente general Antonio Maceo y Grajales, luego de su fructífera campaña militar en Pinar del Río, donde libró combates de relieve como Las Taironas, Río Hondo, Cacarajícara, Ceja del Negro y otros, burló por mar, en un pequeño bote, la fortificada trocha de Mariel a Majana, donde el Gobernador español había concentrado fuertes contingentes de soldados con el propósito de impedir, y si fuere posible aniquilar, al temido líder mambí, pero el tiro otra vez entonces le salió por la culata. El recio y astuto general criollo a punto estuvo de capturar al mismísimo representante de la corona ibérica en las montañas pinareñas, con lo cual probablemente hubiese  terminado la contienda a favor de las fuerzas cubanas, más pronto puso el ilustrísimo ibérico pies en polvorosa hacia lugar seguro. Una vez en territorio habanero, Maceo se puso al frente de contingentes mambises del territorio, y con la osadía que le caracterizaba se aproximó a la capital de la Isla con el propósito de poner en jaque a las nutridas y bien armadas columnas españolas, mas, en San Pedro, Bauta, cuando se encontraba acampado, fue sorprendido por tropas enemigas, que no le dieron posibilidad de maniobra, y como suele suceder, quienes se expusieron decenas de veces en grandes batallas, caen en acciones de poca envergadura. Junto al Titán también entregó valerosamente su vida su joven ayudante Panchito Gómez Toro el 7 de diciembre de 1896 para ambos quedar eternamente en el altar de la Patria.

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sábado, 2 de diciembre de 2017

El Granma se multiplicó




El 2 de diciembre  de 1956, tras una accidentada travesía de siete días, el yate Granma, muy pequeño para acoger a los 82 combatientes que lo abordaban,  y repleto de ansias de ver a su Cuba libre, arribó a las costas orientales  de la Isla y con ello comenzó en tierra firme la epopeya que culminaría con el triunfo del Primero de Enero de 1959. Antes de pisar suelo firme, los expedicionarios,  con el agua en ocasiones al cuello y tropezando una y otra vez con  las enmarañadas raíces de los mangles, comprendieron aun mejor que la lucha sería dura, pero nada  les impediría cumplir el propósito de ver a su Patria soberana. En Alegría de Pío, lugar que el día 5 habían escogido para reponer fuerzas, fueron sorprendidos por fuerzas del régimen batistiano y sobrevino la dispersión y el primer revés, pero un pequeño grupo, con aun menos armas, nucleados alrededor de Fidel, prosiguieron la lucha. En Cinco Palmas, el líder de la Revolución Cubana, con fuerza por pocos comprendida, exclamó ¡Ahora sí ganamos la guerra! Y la ganaron.


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El Granma se multiplicó




El 2 de diciembre  de 1956, tras una accidentada travesía de siete días, el yate Granma, muy pequeño para acoger a los 82 combatientes que lo abordaban,  y repleto de ansias de ver a su Cuba libre, arribó a las costas orientales  de la Isla y con ello comenzó en tierra firme la epopeya que culminaría con el triunfo del Primero de Enero de 1959. Antes de pisar suelo firme, los expedicionarios,  con el agua en ocasiones al cuello y tropezando una y otra vez con  las enmarañadas raíces de los mangles, comprendieron aun mejor que la lucha sería dura, pero nada  les impediría cumplir el propósito de ver a su Patria soberana. En Alegría de Pío, lugar que el día 5 habían escogido para reponer fuerzas, fueron sorprendidos por fuerzas del régimen batistiano y sobrevino la dispersión y el primer revés, pero un pequeño grupo, con aun menos armas, nucleados alrededor de Fidel, prosiguieron la lucha. En Cinco Palmas, el líder de la Revolución Cubana, con fuerza por pocos comprendida, exclamó ¡Ahora sí ganamos la guerra! Y la ganaron.


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jueves, 30 de noviembre de 2017

La heroica acción de Santiago




 Noviembre 30 de 1956. Santiago de Cuba comienza una jornada diferente. Sirenazos, disparos de armas de distintos calibres, explosiones. Los combatientes del Movimiento 26 de Julio, vistiendo por primera vez el uniforme verde olivo, atacan las posiciones del  ejército y la policía del sanguinario régimen batistiano. Es la manera más efectiva de los revolucionarios santiagueros de apoyar el Desembarco del  yate Granma, que en esa fecha se esperaba arribara a costas cubanas, con sus 82 expedicionarios a bordo, encabezados por Fidel, y que finalmente arribó a la Isla el 2 de diciembre de ese año. La valerosa acción de Santiago de Cuba alarmó al tirano y su camarilla. No esperaban un levantamiento de la magnitud que tuvo lugar. Los combates duraron muchas horas y las calles de la ciudad fueron libres de esbirros. Cuando ya los combatientes, superados en hombres y armamentos, comenzaron a replegarse, el pueblo, en gesto de gallardía sin igual, les abrió las puertas de sus casas y evitó que se ensañaran con los bravos que reiteraron la seriedad de la lucha. Por ello Santiago de Cuba es y será siempre una ciudad heroica.


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